La tormenta que nadie vió venir

En Exaudi Family Business Consulting queremos dedicarle un espacio importante a un hecho que marcó el pasado mes de Agosto y que nos han tocado profundamente como seres humanos: el paso del huracán Harvey por Houston – Texas.

Nuestro Founder & Managing Partner Guillermo Salazar, Associate Consultant Erick Garcia y nuestra Regional Executive Sandra Alonso nos comparten desde Houston sus escritos en el marco de este evento:

LA TORMENTA QUE NADIE VIÓ VENIR


Por Guillermo Salazar

Se llamaba Harvey. Llegó a finales de agosto, por Corpus Christi, dejando a su paso, en su danza descontrolada sobre mar y tierra, una estela de destrucción. Houston se preparó para recibirla, pero no fue suficiente. Para los que corrimos con suerte, los cinco días de confinamiento nos retrajeron en nuestras casas con miedo y melancolía como a una Isabel viendo llover sobre Macondo, sabiendo por las noticias que no muy lejos de ahí, gran parte de la ciudad era víctima de la furia del agua. Miles de personas lo perdieron todo allá en el sur, el oeste y el centro de la ciudad. Esa misma ciudad que aun hoy, una semana después que dejó de llover, sigue bajo el agua.

Cuando finalmente salió el sol, fuimos asomándonos tímidamente a la calle tratando de dar crédito a nuestros sentidos. No pude dejar de recordar aquella escena de La Vita é Bella, cuando los nazis abandonan el campo de concentración y los prisioneros avanzaban poco a poco por las calles solitarias. El aire, la luz y las risas de los niños nos decían que todo había pasado, al menos para nosotros. Pero sabíamos que no era así para muchos otros.

Fue entonces cuando llegó la segunda tormenta… A esta nadie la vio venir.

En menos de veinticuatro horas una avalancha de voluntarios comenzó a inundar los centros que recolectaban lo necesario para sobrevivir la inmediatez de la crisis: agua embotellada, comida, ropa, sábanas, almohadas, tiendas de campaña… el colapso en los centros de acopio fue inevitable. Todos queríamos ayudar, y todos ayudamos. Desde tímidas donaciones hechas por internet a través de páginas oficiales de ayuda, hasta personas que llegaron de otras ciudades con sus lanchas, botes tractores, vehículos todo terreno, en fin, todo lo que la buena voluntad anteponía a las prioridades de quienes nos conmovimos, compartiendo con otros el miedo y el dolor por lo perdido.

Y esta tormenta se llama Houston. Entre sus miles de protagonistas están las empresas locales, lideradas por familias que no dudaron ni un segundo en volcarse a la acción social más auténtica, esa que tiende la mano al vecino: muchas donando sus productos, otras ofreciéndose como recolectores de donaciones, todas abriendo sus puertas a los afectados por la mayor inundación que Houston haya vivido en casi medio siglo. Esas empresas familiares forman parte del sistema que, junto con el gobierno, los voluntarios y las organizaciones comunitarias, le imprimen día a día la fuerza que la ciudad necesita para recuperarse de la tormenta que dejó lamentables pérdidas humanas y miles de personas sin hogar, donde además el espíritu de humanidad y solidaridad se han fortalecido. Esta tormenta es el espíritu de superación que conoce el emprendimiento. Eso es lo que hace a #HoustonStrong.

HURRICANE HARVEY AND ITS LASTING AFFECTS


By Erick Garcia

Late in the evening on August 25th and early the next morning, Hurricane Harvey made its first landfall on the Texas Coast. It then went back offshore and made its second landfall in and around Houston on the 27th. As it slowed down it started dumping rain for days that caused catastrophic devastation throughout the region. This historic storm was felt along the Texas and Louisiana Gulf Coast and at this writing the death toll is up to 60. The current estimated cost of recovery currently stands at a staggering $200 Billion. Even though the storm is gone, the lasting affects will be felt for a long time to come.

Personally, we were fortunate and were spared. Although the street in front of our house looked like a river, our home did not get flooded and we had no major damage from Hurricane Harvey. Unfortunately, many of our personal friends and certainly our community were adversely affected. In its aftermath, my family and I have been helping others by tearing out sheetrock, pulling up water logged carpet and helping with other household items to make sure that what was left of these homes did not have any further damage. It is a real lesson on planning and learning what is important during times like these.

One of the key lessons learned during this recovery phase that can be applied to family businesses is that each family business must have a disaster recovery preparedness plan. This plan should cover natural disasters as we have recently seen but could also cover other calamities that usually come with lost profits and business interruptions. Whatever the reason, these types of plans need to include some of the following critical records:

• Key contracts
• 3-5 years of audited tax returns
• 2-3 years of payroll records
• Budgets for future periods
• Monthly P&L statements for the last 3-5 years, including year-to-date information.
• Balance Sheet statements for the same periods
• Depreciation schedules
• Market analysis and business plans
• Key client data

Part of any preparedness plan is anticipating the risk involved. No one will ever be able to tell you exactly what will happen through one of these storms but you have to be as prepared as you can prior to this occurrence. It is key that all information that was mentioned here is accessible from multiple venues after a natural disaster.
Today’s technology allows for cloud-based applications that have the ability to be backed up on multiple servers so that once the chaos subsides, even if the physical business and records are damaged, this information is still accessible.

As Benjamin Franklin once wrote, “By failing to prepare, you are preparing to fail”.

HARVEY, TODOS CRECIMOS CONTIGO…


Sandra Alonso

Después de haber vivido un huracán por primera vez en la vida, me quedan muchas reflexiones y agradecimientos. Vivo desde hace dos años en Houston, Texas y ésta ha sido una experiencia que sin duda cambiará y perfilará mis perspectivas para siempre.

Houston es la segunda ciudad más multicultural de los Estados Unidos después de Nueva York. Con una población promedio de seis millones y medio de habitantes, tiene una predominancia de población indostana, latinoamericana, asiática y arábica. Es una ciudad donde se vive en un sin fin de cultos e idiomas, con gran tolerancia hacia las diferencias.

Harvey es una prueba de como diferentes grupos se unieron para formar un sólo músculo de cohesión social, compuesto por autoridades locales y de rescate, una enorme cantidad de voluntarios, interpretes, trabajadores sociales, médicos y helicópteros del ejército estadounidense. Los restaurantes repartiendo comida gratis, las escuelas e iglesias abriendo sus puertas como refugios y la gente donando víveres masivamente. Los productos de reparación en descuentos especiales, la comunidad menos afectada repartiendo comida y café casa por casa. Todos conformando un enorme híbrido de trabajo con gran capacidad de reacción y recuperación.

“Es importante destacar que todo ha sido posible gracias a la arraigada cultura de trabajo, seguros, pago de impuestos y penas altas contra la corrupción de fondos públicos.”

Finalmente, después de cuatro días de intensas lluvias y de estar encerrados dentro de las casas, salió el sol. Los más afectados salieron a reparar sus cosas, secarse lo mojado y a tomar un nuevo aire hacia la recuperación, supervivencia y esperanza.

Para mí es un privilegio haber vivido este proceso tan doloroso pero a la vez tan lleno de luz. Pienso, al día de hoy, que todos los que vivimos este Huracán podemos decir que somos mejores seres humanos. La naturaleza nos ha dado una mala pasada y quizás sea un recordatorio para cuidarla más, reciclar más, rehusar más y como nación, reconsiderar el apoyo a los tratados internacionales que generen políticas de protección al medio ambiente mundial. Sin duda Harvey no será el último…

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